3 RECETAS CON SAL PARA MIMAR Y PURIFICAR TU CUERPO Y ALMA

Sigo compartiéndote cosas lindas del libro “El encanto cotidiano”, esta vez unas recetitas con la sal como protagonista. […] “Polvo de mar en ti / la lengua recibe un beso / de la noche del océano”, escribió Pablo Neruda en su poema “Oda a la sal”. Me pregunto si estaría tomando un cóctel Margarita” nos introduce en este universo salado Sarah Ban Breathnach. Y cuenta cómo la sal ha sido desde épocas remotas un elemento sagrado.

Se bautizaba a los niños con agua salada como protección contra el mal, y les colocaban unos granos bajo la lengua para ahuyentar a Satanás. En la época medieval la usaban para espantar a las brujas; y para que una persona no volviera a una casa se echaba sal donde había pisado, se barría y se quemaba. Todas conocemos la superstición de echar sal sobre el hombro izquierdo tras derramarla, para que los espíritus malignos no aprovechen el accidente.

“Con media cucharadita de sal diaria estaremos óptimas. Y aplicándola como en las siguientes recetas seremos las diosas del Nilo.”

Hoy, la sal sigue cargando toda esta simbología pero en cosmética natural, además de disfrutar de sus beneficios energéticos, la empleamos por sus propiedades físico-químicas. La sal está compuesta por dos valiosas sustancias: el Sodio, que ayuda a que los fluidos se distribuyan por el cuerpo con el pH correcto, y el Cloruro, que ayuda a digerir. “Demasiada poca sal puede causar migrañas, aturdimiento o calambres. […] Sin embargo lo más probable es que la consumamos en exceso.” Recordá que una alta concentración de sodio en sangre produce hipertensión y retención de líquidos, que la podés observar en tu cuerpo en las zonas donde hay hinchazón. Con media cucharadita de sal diaria estaremos óptimas. Y aplicándola como en las siguientes recetas seremos las diosas del Nilo.

“Sumérgete y siéntete dichosa y protegida”.

“DEJANDO DE LADO LOS RITOS MÍSTICOS” COMO DICE SARAH,

PASEMOS A LAS RECETAS

  1. Polvo para blanquear dientes: Mezclá sal, bicarbonato sódico y Salvia seca en partes iguales. Si te resulta irritante el bicarbonato reemplazalo por carbonato de Calcio.
  2. Emoliente para zonas secas: 2 cucharadas de aceite de Almendras (calmante y suavizante de la piel) en un tacita, moja un cepillo de cerdas suaves y naturales allí y luego en otra tacita con sal marina. Frotá suavemente, sin hacer presión, en las zonas encallecidas y muy secas de tu cuerpo. Luego aclará con agua tibia.
  3. Sales de baño: Combiná 1 taza de Sales de Epsom o marina gruesa con ¼ taza de bicarbonato sódico, 1/3 de leche en polvo (puede ser vegetal) y una cucharadita de tu aceite floral preferido. Mezclá y guardá en un recipiente hermético para disfrutar en tus baños de inmersión. 1/3 taza para cada baño caliente. Como invita Sarah: “Sumérgete y siéntete dichosa y protegida”.

*Las Sales de Epsom podés conseguirlas en farmacias, herboristerías o locales de venta de insumos químicos, chequeá que no contengan colorantes o fragancias sintéticas, ante la duda es mejor usar sal marina gruesa. Recordá que vas a sumergir tus mucosas en este agua y es una zona del cuerpo muyyy sensible, lo mismo deberás considerar al elegir el aceite esencial floral y nunca nunca jamás, superar la dosis sugerida en las recetas. Ante la duda diluí en una cucharada sopera de aceite de almendras, Oliva o Girasol una gota del aceite esencial deseado, aplicá un poco en tu antebrazo y esperá mínimo 12 horas, si no genera reacción cutánea tenés luz verde para usarlo en tus sales de baño.

En mi Ebook “Una guía para crear tus propios productos de belleza saludables, usando recetas simples e ingredientes naturales” Módulo 2, encontrás una tabla con porcentajes de dilución de aceites esenciales para diferentes personas, según edad, tratamientos y zonas del cuerpo, más una tabla con ingredientes naturales con propiedades y para qué tipo de pieles va mejor cada uno, más un montón de recetas para aplicar lo aprendido. Miralo acá.

*¡Hey! Si no tenés bañera, hacé esto mismo en un recipiente donde quepan tus pies y usalas para darte un baño de pies, ¡Es tan o más relajante que el baño de inmersión! Las sales desintoxican el cuerpo, relajan la musculatura, estimulan la circulación y purifican, ¡Quedás como una seda!

*Estas recetas no son las originales del libro, las modifiqué con ingredientes actuales y sugiero algunos reemplazos, aunque conservan el Alma de lo que Sarah transmite en sus páginas. Por ejemplo en la receta 2 ella usa Germen de Trigo que no sería apto para celíacos, en mi caso evito su consumo.

POR ÚLTIMOS UNOS TIPS PARA QUE TUS OBJETOS FAVORITOS TAMBIÉN BRILLEN

  1. Conservá más días tus flores frescas: Echá una pizca de sal en el agua de los jarros.
  2. Eliminá manchas de té o café de tus tazas: frotalas con sal humedecida.
  3. Renová tus esponjas: Sumergilas en agua fría con sal.

¡Ojalá que estas recetas con sal te hayan gustado y la uses para mimarte mucho! Si las hacés espero tus fotos de los productos o usándolos 🙂

Para ver otra receta para Sales de baño que compartí en mis redes hace un tiempo, hacé click acá.

¿Conocés alguna otra receta casera para sumar al glosario salado?

¡Compartila en comentarios!

¡Hasta la próxima!

Ana

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