Crema natural de rescate rostro y manos
Crema natural “de rescate” Te enseño a hacerla paso a paso Los últimos días estuve de limpieza profunda en casa. Así que entre eso y el clima invernal: de mucho frío y viento, mis manos estaban pasándola mal. Las sentía secas como una lija, pero además se me habían empezado a descamar. Por más productos de limpieza naturales que usemos, cuando hacemos limpieza hay un exceso de su uso y la piel se empieza a resentir. Sobre todo porque barren los lípidos naturales y necesarios para que la barrera cutánea esté saludable. No sólo con la detergencia, sino también al alterar el pH del manto ácido de nuestra piel. Que es ligeramente ácido, pero los productos de limpieza son alcalinos, de lo contrario no serían tan efectivos. Esto altera el microbioma de la piel, su pH, la reseca y descama Así que recurrí a lo que tenía en casa y al entorno, como me gusta a mí, para elaborar una crema que pueda tener lista en unos minutos y sea realmente reparadora y efectiva. Y lo conseguí! Lo primero que pensé en usar fue un aceite que sea realmente nutritivo y reparador, y no pude pensar en otro que en el de Rosa Mosqueta. Que además tengo habitualmente en casa. Es mi aceite vehicular favorito en Invierno. Y también desde que mi piel maduró, estoy por cumplir 43 años y la piel ya no aguanta tanto tiempo sin cuidados como antes. Si no la cuido a diario, en seguida la noto opaca, seca, y flácida. La piel del rostro, además de ser la cara que le mostramos al mundo a diario, es la que siempre está expuesta a las condiciones climáticas de lleno. Y en Invierno, esto es para atender. Y ahora estarás pensando: ¿Hiciste una crema para las manos o para el rostro? ¿Y si te digo que hice una crema para ambas partes del cuerpo? Así es. La descamación de las manos fue cediendo y reparándose desde el primer uso. Y eso no es magia, son los ingredientes que elegí. Vamos a los ingredientes Ya te hablé de uno fundamental en la fase oleosa: El aceite de Rosa Mosqueta (Rosa rubiginosa). Un poderoso regenerador celular de la piel, que nutre las capas secas de la piel y crea una barrera natural que evita la pérdida de agua. Estimula la producción de colágeno. Es calmante y levemente despigmentante, gracias a su elevado contenido de Vitamina A. Y a su contenido en licopeno y los betacarotenos que neutralizan los radicales libres generados por la radiación solar. A esta fase también le sumé: Manteca de Cacao y manteca de mango. No sólo porque era lo que tenía en casa, sino también por sus maravillosas propiedades hidratantes y reparadoras. Manteca de Cacao (Theobroma cacao L.) Presenta un alto contenido en vitamina E. Esta vitamina es considerada uno de los mayores antioxidantes. Ayuda en la regeneración celular y le brinda protección a las células de la piel. Penetra varias capas de la piel hidratándola y reparando las fibras dañadas. Posee la propiedad de reducir las asperezas, lo que la hace útil para tratar la piel seca. Manteca de Mango (Mangifera indica L.) Tiene propiedades emolientes, suavizantes y nutritivas, y gran capacidad oxidativa, ayudando en la cicatrización de heridas y en la regeneración de la piel. Fitoesteroles que favorecen la barrera lipídica y la microcirculación. Posee propiedades antiinflamatorias y protege de los rayos UV. El Escualeno es regenerante de la piel, los Polifenoles son poderosos antioxidantes que neutralizan los radicales libres y reestructuran la piel al estimular la síntesis de colágeno. Aceite de coco: INCI: Cocos Nucifera (Coconut) Oil Tiene más de 300 usos funcionales, alimentarios, terapéuticos, rituales y más. El que me interesa para esta emulsión específicamente es su poder: Hidratante. Bajo índice de oxidación. No genera toxinas, ni se oxida al someterse al calor. Y para la fase acuosa aproveché una planta que abunda en mi entorno: El Aloe Vera. Mi idea inicial era sumar un 30% de gel de aloe vera casero, pero al final opté por probar con un total de fase acuosa de este gel y evitar el agua destilada o hidrolatos. De esta manera, pensé en obtener un producto concentrado que sea efectivamente reparador en un corto período de tiempo. Y con la experiencia amplia que tengo con el aceite de rosa mosqueta y el gel de aloe vera, sabía que no me iba a fallar. Lo que no sabía del todo era qué pasaría con la estabilidad del producto y el pH. Pero te va a sorprender el resultado. Te sigo contando. El Aloe Vera es calmante, hidratante y estimula el crecimiento de las células y tejidos. Es un remedio excelente para la piel irritada gracias a sus propiedades regenerativas. Ah! y me olvidaba…otro ingrediente que quería incorporar sí o sí, también por sus propiedades cicatrizantes (y su aroma, que amo!), era la cera de abejas. Y acá, fue para mí un desafío porque no quería una crema pesada, pegajosa, ni que resultara oclusiva. Ya estaba incorporando dos mantecas de una dureza interesante y ahora la cera de abejas (Beeswax). Pero, cuando tenemos los conocimientos necesarios, podemos alcanzar nuestros objetivos desde el diseño mismo de la fórmula. Cera de abejas (Beeswax) Es rica en vitamina A, con propiedades emolientes (suavizantes), cicatrizantes y antiinflamatorias. Esta cualidad de ser impermeable ayuda a tu piel a retener su humedad natural y a protegerla de factores externos y protegiéndola de la deshidratación. Tiene también un gran poder antioxidante. La cera de abejas no se deteriora con el tiempo. Para emulsionar elegí Cera Lanette, pero en un porcentaje bajo, sólo un 3% del total de la fórmula. Esto me ayudó a lograr una emulsión liviana, y con un efecto refrescante que brinda el alto contenido en Aloe Vera. Contrarrestando, o mejor dicho, equilibrando una fase oleosa con mantecas, ceras y un aceite particularmente denso. También apoyé este objetivo, con el aceite de coco, si bien la fórmula presenta un buen
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